El sufrimiento parece algo inherente al ser humano, y cuando estamos inmersos en esa situación de dolor absorbente no sabemos como salir de ahí, creemos que no existe solución para ello, y nos resignamos a sufrir.
Sin embargo, el sufrimiento es evitable. Lo que es inherente al ser humano es el dolor, pero sufrir forma parte de nuestra elección personal, muy vinculada a nuestra comprensión.
Si, has leído bien, el sufrimiento es opcional, porque el sufrimiento se multiplica cuanto más nos resistimos a él, y de manera general nadie queremos sufrir, y aquí aparece la gran paradoja: cuanto más nos resistimos más sufrimos.
La clave para aliviar el sufrimiento no es resignarse, sino aceptarlo. Y es importante que no confundamos ambos términos. La resignación es una limitación mental (es así y punto, no tengo nada más que hacer) mientras que la aceptación es una comprensión de la realidad de las cosas (entender el para qué de las situaciones, el aprendizaje que han venido a traer).
Cuando comprendí esto, fue un gran alivio, no iba a desaparecer mi sufrimiento de un día para otro, pero si me ayudaba a calmarlo y a entender cuando era más intenso, ¿Qué es lo que no estaba aceptando?

Algunas formas de “no aceptación” se exteriorizan de la siguiente manera:
- Perfeccionismo: no acepto que existen diferentes formas de organización y manejo.
- Preocupación: no acepto que puedo perder algo que ya no necesito.
- Mal genio: no acepto lo que otras personas hacen o dicen.
- Ganas de condenar: no acepto comportamientos y actitudes diferentes a los míos.
- Ganas de juzgar: no acepto que cada quien hace lo correspondiente lo mejor que sabe en sus circunstancias.
- Angustia: no acepto que perdiendo algo puedo vivir de otra manera, miedo al cambio.
- Miedo: no acepto la posibilidad de perder lo que tengo o de no lograr lo que quiero.
- Rencor: no acepto que los demás no tienen culpa de mis experiencias.
- Celos: no acepto que no soy dueño de nadie, solo el amor puede unirnos, y ese amor tiene que ser mutuo.
Cuando tengo ira, miedo, tristeza, angustia, estrés, apego… es porque hay algo que no acepto. Todo sufrimiento ante algo externo es una limitación mental que yo tengo, no me permite aceptar algo en la realidad.
Todo aquello a los que tú le hagas resistencia, se manifestará con más fuerza contra ti…
Deja de hacer resistencia en la vida, y ninguna fuerza podrá ir en contra tuya, eso es aceptación. El que cede (de forma consciente y voluntaria) ha ganado en flexibilidad, en aceptación, en comprensión, ha derrotado su ego, ya ha ganado algo. El que se resiste pierde porque ha dejado pasar la oportunidad de aprender algo.
Y tú, ¿Qué es aquello que no aceptas?
Te escucho, deja tus comentarios…
