En ocasiones nuestras creencias nos impiden crecer, desarrollarnos, lanzarnos a nuevas oportunidades. Tenemos muy interiorizado el mantra de “salir de la zona de confort” pero parece que hay alguna fuerza sobrenatural que nos paraliza.
Si esto te suele pasar, te invito a que sigas leyendo…
Las creencias son patrones mentales adquiridos desde nuestra infancia que nos llevan a relacionarnos con los demás, con el mundo, con la Vida de una determinada forma según la educación que hemos recibido y lo que hemos visto, oído y sentido en nuestro entorno.
Son, por así decirlo, “paquetes de información” que utilizamos consciente e inconscientemente para crear nuestra realidad y actuar en la vida de acuerdo con la calidad de dichos paquetes de información que hemos ido creando.

Existen principalmente dos tipos de creencias:
- Las Creencias Limitantes: conforman paquetes de información que encierran a la persona en una mátrix totalmente condicionada por dicha información.
- Las Creencias Potenciadoras: que conforman paquetes de información que abren y expanden a la persona en todas las direcciones. Conectan a la persona con todas las posibilidades y la empoderan.
Para identificar creencias limitantes, te invito a que hagas el siguiente ejercicio. Completa las siguientes frases con los primero que se te venga a la cabeza:
- No merezco…
- No puedo…
- No tengo derecho a….
- No valgo para…
- Es imposible conseguir…
- Soy incapaz de…
- Es difícil hacer….
- No es correcto/No está bien…
Venga, te ayudo, y te comparto algunas que me salían a mi haciendo el ejercicio…
- No puedo confiar en nadie
- No puedo tener una relación de pareja estable
- No puedo conseguir el trabajo de mis sueños
- No merezco ser respetado en mis decisiones
- No tengo derecho a decir mi opinión
- No valgo para tener una relación de pareja duradera
- Es imposible ganar mucho dinero y ser espiritual
- Me resulta imposible parar de pensar y silenciar mi mente
- En la vida se sufre mucho
- Soy idiota, no se cocinar bien
- No estoy hecha para el deporte
Y un largo etcétera.
Lo primero de todo para trabajar las creencias es la toma de conciencia, en este primer punto tenemos que aceptar las creencias limitantes que tenemos. No nos mintamos a nosotros mismos, porque nos dé vergüenza o miedo tener esas creencias, cuanto más sincero seamos con nosotros mismos mejor podremos trabajarlas.
Todas estas creencias limitantes nos llevan en la vida a perder oportunidades (laborales, familiares, personales…), a vivir las relaciones con condicionamientos y a perder valor y disfrute en nuestra vida.
Si has identificado algunas de ellas con el ejercicio anterior, ya puedes darte cuenta de que algunas no tienen fundamento, solo con volver a leerlas. Sin embargo, es algo que está tan interiorizado que se repite de manera inconsciente una y otra vez en tu cabeza.
Hay muchas formas de trabajar en creencias limitantes, y por supuesto las más recomendables van acompañadas de la visita a un profesional que en terapia o sesiones de trabajo te ayude a ir deshaciéndote de ellas.
Si identificas una creencia muy concreta que te limita mucho pero no consigues soltarla suele ser muy eficaz la terapia EMDR, una técnica que nos ayuda a procesar las experiencias más difíciles vinculadas a las creencias limitantes reprocesando el evento en nuestro cerebro y anulando su carga emocional.
Otra forma es trabajar con un diario emocional que consiste en llevar contigo un pequeño cuaderno (o incluso puedes hacerlo en el móvil) e ir escribiendo diferentes etapas o factores cada vez que percibes una emoción relativamente intensa (o desagradable si quieres enfocarte en ello, que es lo que suele hacer la mayoría de las personas). En este diario podrás registrar los diferentes factores sobre la emoción:
- La situación que ha ocurrido que ha iniciado esa emoción. Cuanto más detalle des y más objetiva pueda ser la descripción mejor.
- Los pensamientos que tuve ante lo ocurrido, es decir, qué empezó a pensar mi cabeza o a decirme tras la acción.
- Las sensaciones físicas que he percibido: es importante la localización corporal de nuestra emoción para reconocerla en futuras ocasiones.
- La emoción o emociones que sentiste: etiqueta la emoción con la palabra que más se ajuste a lo que estás sintiendo.
- ¿Qué me quieren decir esas emociones? Es importante detectar cuál es la necesidad que esa emoción nos está comunicando.
- Acción o acciones que llevaste a cabo tras la emoción o emociones para gestionarlas.
- Plan de acción: ¿Decidiste realizar algún plan de acción o decisión más allá de la gestión de esas emociones para que no vuelva a suceder? Cómo te comprometiste a que no se repetiría y que harías.
- Aprendizajes o conclusiones: todo aquello que puedas haber aprendido y quieras dejar constancia.
Releer tus aprendizajes es una gran estrategia de autoconocimiento y darse cuenta, que ayudará a ir disminuyendo la intensidad de la creencia limitante.
Por último, es muy habitual trabajar las creencias limitantes con una consecución de preguntas poderosas que ayuden a desmontar la armadura sobre la que están construidas. Preguntas como:
- ¿Qué causa que sea así?
- ¿Cómo sabes que eso es verdad?
- ¿Quién dice que eso sea así?
- ¿Quién te impide no poder hacer ……….?
- ¿Qué crees que te está limitando hacer?
- Si decides no hacer caso, ¿Qué ocurriría?
Te ayudarán a ir desmontando el sentido de tus creencias limitantes.
Si bien es cierto, que estos ejercicios te pueden servir para creencias que no tengan una gran activación emocional, te aconsejo que si identificar algo verdaderamente limitante, puedas pedir ayuda a un profesional que te irá guiando en la indagación.
Espero que te haya servido, estaré encantada de conocer tus experiencias.
Deseo de corazón que seas capaz de soltar tus creencias, y te invito a que disfrutes de la liberación que supone vivir sin limitaciones.
